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Las cicatrices del ayer

Enviado por   •  10 de Enero de 2021  •  Ensayos  •  1.822 Palabras (8 Páginas)  •  141 Visitas

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Las cicatrices del ayer

El Perú actual se ve marcado por su sombra del ayer, sombra que día a día se desvanece con el tiempo, en un país que cada vez lucha y se enorgullece por su diversidad en el concepto cultural, que es reflejado por la mano callosa y maltratada de esas personas que, con el alba friolento y depravante del nacimiento de un nuevo día, sale en busca de su progreso. Luego de tantos delineamientos de un sol que alumbra con igualdad en un Perú que ya no es más las cicatrices de esos errores que eran luchas constantes de una búsqueda de aceptación e igualdad que las personas de la sierra añoraban, porque siendo costeños o serranos, acaso ¿todos no somos iguales?, que por el simple hecho de tener un color de piel quemado por el frío o aclarado por la humedad, una lampa sobre los hombros o un mandil sobre el cuerpo y servir a alguien, no es cuestión de minimizar sino de trabajo honrado.

Anteriormente, era abnegado la existencia de una región llamada sierra y sobretodo de sus pobladores, es que ¿acaso nos generaban vergüenza?, si es el orgullo de una patria diferente que enriquece en expresividad y marca la diferencia ante los demás, resaltando la peruanidad que llevamos dentro. Sin embargo, aquellas cicatrices que subyacen por una palabra que en tiempos decadentes se esparcía como un viento embravecido con cuchillas cortantes que iban directo al corazón y sin piedad alguna se presentaba como: la discriminación, que visto por distintos ámbitos y resaltando en lo laboral, se expresaba por lo racial y lingüístico de una sociedad excluyente y perdido en el tiempo, que se desenvuelve en una problemática costeña y serrana de burbujas sociales de poderío y supremacía.

A su vez, escritor y mártir de ideología indigenista que vivió en el Perú de aquellos tiempos, saliendo como protestante y defensor de los derechos soberanos de una sociedad en controversia, ese era Arguedas que con sus obras expresó la supremacía costeña en una visión más profunda de un mundo al cual llamamos hogar que, con prejuicios y desigualdades, se desenvolvió muy ampliamente por la forma en la cual mostraban quien era el supremo frente a los demás.

El contexto unidireccional de sol y agua, cristalinas cualidades de las personas que se adaptan a cambios constantes, velando por las generaciones futuras, como se evidencia en su novela “el zorro de arriba y el zorro de abajo” que demuestra el “acelerado proceso de modernización del puerto de Chimbote, motivado por el boom pesquero; hacía allí llegan miles de inmigrantes andinos atraídos por la oportunidad de ganarse la vida en una pujante urbe industrial”, la cual da paso al progreso personal, motivado por el desenvolvimiento laboral en una rompiente que golpea en conjunto con la brisa de esperanza del avance hacia un futuro mejor y sin restricciones, con la cual los personajes se ven extensos a miles de puertas hacia la mejora. Aunque, por cada ola que golpea, un nuevo reto se arriba, uno al que ninguno es indiferente debido a que la sociedad de aquellos tiempos demostraba que “el peruano denigra de su identidad cultural” para bañarse en gotas de supremacía absoluta, a pesar del esfuerzo laboral del honesto trabajador. Pero si esta problemática tuvo un punto de inicio, acaso ¿tendrá un punto final?

Para comenzar, una de las principales problemáticas que afronta aun nuestra patria, es la evidencia de discriminación, aunque no en un aspecto tan general como anteriormente se vivía, por el hecho de que aspectos raciales y lingüísticos eran la variante de el desenfreno de tanta indiferencia del cual José María Arguedas fue testigo en su desarrollo y la madurez que adoptó por tantas experiencias que recopiló en sus obras y expresando “los indios y especialmente las indias vieron en mi exactamente como si fuera uno de ellos, con la diferencia de que por ser blanco acaso necesitaba más consuelo que ellos… y me los dieron a manos llenas” “la ternura y el amor sin límites de los indios…”, la acogedora forma en la que es escritor sostiene el apego y cariño hacia una raza al que él no pertenecía, pero que se sentía a gusto viviendo en una realidad que despertaba una perspectiva diferente a la realidad en sí y a un nuevo mundo con cada alba social ubicado bajo la suela de nuestros zapatos o bajo la madera de cada barco que arriba en el muelle laboral de oportunidades.

Por consiguiente, la supremacía natural se vive como un trajín cotidiano que el mundo peruano está acostumbrado a reñir, como algo deletéreo o imparcial, ya que “el hecho de que alguien trabaje para una persona no lo hace inferior”, sustento usual de un padre hacia su hijo en el concepto de emprendimiento sin restricciones de algo que se asimile a la discriminación por reprimir a aquel trabajador o trabajadora. Lo más concurrente eran esas miradas disipadoras, como espadas cortantes con el fin de causar daño solo porque se tenía un habla distinto o poco usual de la costa o quizás por el color de piel en el contexto elevado, del cual generaban que eleven a uno y menos precien al otro.

Para términos generales, Arguedas realza la supremacía en términos de poderío injusto, la cual “Agua” el cuento propicio de presencia desigual, la cual combinaba astucia y poderío de uno de los personajes cual habilidad en foco de interés por necesidad, expresa la minoridad humana en el léxico “serranos” con respecto a la manipulación que sufrían por un absolutismo

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