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Ética a Nicómaco

Enviado por   •  6 de Abril de 2021  •  Documentos de Investigación  •  4.248 Palabras (17 Páginas)  •  29 Visitas

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Ética a Nicómaco


Justificación

La ética es muy importante porque se refiere a las costumbres y a la conducta humana, es decir que trata del comportamiento de las personas, además tiene que ver con los valores de cada persona. Porque cada persona debe ser formada con base fundamental en la ética, a saber respetar los derechos y valores de cada persona, tratarlas de igual manera a todas dentro de la sociedad sin importar el estatus social de cada persona. los valores son importantes y necesarios, pues son los pilares sobre los que se cimenta la identidad humana, nos sirven de guía para poder convivir sobre la base de la sinergia social, y son la condición que forma y distingue a una comunidad.


La felicidad

Bien: fin hacia el que se tiende

Toda ciencia y todo procedimiento razonado, así como toda acción y modo de pensar, parecen mirar hacia un bien; por ese motivo se ha afirmado con razón que “bien es aquello a lo que todo tiende”. Como existen muchas acciones, ciencias y saberes, muchos serán por tanto los fines.

Discusión sobre la felicidad

Sobre que es la felicidad no se explica de la misma manera el conjunto de la gente y los sabios. Así pues, algunos creen que es alguna de las cosas visibles y evidentes como el placer, la riqueza o el honor.

El fin que se busca por sí mismo

Ya que parece que los fines son muchos y que elegimos unos a causa de otros, es evidente que no todos son perfectos. Pero lo mejor parece ser algo perfecto: si solo hay un único bien perfecto, ese sería el que buscamos si hay muchos, el más completo entre estos.

De tal naturaleza parece ser, según el sentir común, la felicidad, porque elegimos siempre por si misma y nunca por otro motivo, mientras por el contrario elegimos el honor, el placer, el conocimiento y todo tipo de virtud, también por si mismos, pero también los elegimos a causa de la felicidad, ya que gracias a todo eso buscamos ser felices.

La función propia del hombre

Decir que la felicidad es lo mejor es algo sabio, pero por otra parte es preciso que se afirme aun como mayor claridad que es la felicidad. Seguiría la vida sensitiva, aunque también parece que es común al caballo, al buey y a todo animal. Si
la función del ser humano es la capacidad de obrar del alma según la razón, implicando
la razón, y, por otra parte, decimos que esta labor es propia del hombre por nacimiento y
del hombre bueno.

Bien propio del hombre: actividad del alma de acuerdo con la virtud

Si eso es así, el bien humano consiste en una actividad del alma según la virtud, y si las
virtudes son numerosas, según la mejor y la más completa. Decimos que los del alma son los bienes más dichosos y elevados, y ponemos entre los bienes del alma las acciones y las actividades que pertenecen a esta. Aunque la felicidad no sea enviada por los dioses y venga mediante la virtud y a través de algún aprendizaje y ejercicio, parece ser el más divino de los bienes, pues el premio y el fin de la virtud es lo mejor y, evidentemente, algo divino y dichoso.

La virtud ética

Dos clases de virtudes

Hay dos clases de virtud, la dianoética o del entendimiento y la ética o de las
costumbres. La dianoética nace y crece principalmente por la enseñanza, y por eso
implica experiencia y tiempo; la ética, en cambio, viene de la costumbre, y de ahí toma
el nombre Ethikós. Por tanto, ninguna virtud viene de la naturaleza o está en contra de ella, sino que nuestra naturaleza puede, por la costumbre, hacerse de otra manera.

Que es la virtud

Como en el alma hay tres géneros de cosas (pasiones, facultades y modos de ser), la virtud, por tanto, ha de ser una de ellas. Ni las virtudes ni los vicios son pasiones: no nos llamamos buenos o malos por nuestras pasiones, sino por nuestras virtudes y nuestros vicios. Las virtudes tampoco son facultades, porque no nos llamamos buenos o malos por ser sencillamente susceptibles de sentir las pasiones. Si no son ni pasiones ni facultades
solo queda que sean modos de ser, hábitos, y esa es en efecto la naturaleza genérica de la
virtud.  

La virtud del hombre será el hábito por el cual el hombre se hace bueno y por el que
actúa bien y perfectamente que en todo lo que es continuo y divisible se puede tomar una cantidad mayor o menor o igual; y esto, tanto con relación a la cosa misma como a nosotros. La virtud es una medianía o al menos tiende a eso. Además, hay muchos modos de errar, pues el mal, como dijeron los pitagóricos, es algo indeterminado, mientras que el bien es determinado; hay solo una manera de acertar y muchas de errar y, por eso, lo
primero es difícil y lo segundo fácil. La virtud es un medio entre dos extremos malos, uno por exceso y otro por defecto; en un caso, no llega; en otro, se pasa. El vicio, en lo que respecta a las pasiones y acciones, o se queda corto o sobrepasa, mientras que la virtud halla y elige el término medio. Por eso, según su entidad y según la definición que establece su esencia, la virtud es un término medio, pero con respecto a lo mejor y al bien es un extrem. Sin embargo, no toda acción ni toda pasión es capaz de término medio, porque algunas llevan en el mismo nombre la idea de perversidad.

Casos particulares de virtudes

Quien se excede en audacia es temerario y el que se excede en temer por falta de coraje es cobarde. En el ámbito de los placeres y dolores el término medio es la moderación o templanza y el exceso intemperancia o disolución. En dar y recibir dinero, el término medio es la liberalidad; el exceso, la prodigalidad; el defecto, la tacañería.  En lo que se refiere a la honra y al deshonor o afrenta, el término medio es la magnanimidad; al exceso se le llama vanidad o hinchazón de ánimo y al defecto, pusilanimidad, que es poquedad de ánimo. Respecto a la ira existen también un exceso, un defecto y un término medio, aunque casi todo esto carece de nombre, pero se puede llamar al término medio manso o
apacible; el extremo por exceso es el iracundo y por defecto, simple. En cuanto a la verdad, se llama veraz al que está en el término medio, y veracidad a esa disposición. El remedio o pretensión de verdad se llama, si es exagerada, fanfarronería; y, si se pretende menos, disimulo y disimulador Respecto al que trata de complacer o divertir a los demás, el término medio es gracioso y la disposición gracia; el exceso, bufonería, y el que la tiene, bufón; y el defecto grosero y la disposición grosería. En cuanto al agrado en las demás cosas de la vida, el que es agradable como se debe es amable o amigo y la disposición intermedia amabilidad; el excesivo, si no lo hace en propio interés, es simplemente obsequioso o complaciente y, si busca algo, adulador; el deficiente y en todo, desagradable.

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