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Lengua y cultura

Enviado por   •  10 de Septiembre de 2019  •  Exámen  •  1.713 Palabras (7 Páginas)  •  11 Visitas

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  1. Porqué venimos al mundo y no estamos solos, nadie nace solo y mucho menos un bebé podría sobrevivir por sí mismo; el universo humano es un universo compartido, llegamos a un tiempo y un espacio que no hemos elegido y que no controlamos. No estamos solos aunque tampoco podemos descifrar la presencia inquietante de la finitud.
  2. Porqué nos acompaña la amenaza de “lo inhumano”, somos vulnerables, estamos expuestos a lo impredecible, a lo innominable, a lo radicalmente extraño; somos “humanos” vivimos expuestos al peligro y esta amenaza radical, nunca podrá evitarse.
  3. El hombre siempre temerá a dónde va y qué puede esperar al llegar allí,  sabemos que jamás podríamos dominar la naturaleza, somos inmunes al tiempo, somos conscientes de que esto es un viaje que terminará; “LA MUERTE” no sabemos cuándo, en donde, por qué o cómo vamos a morir y mucho menos en donde terminaremos después de esto, no hay finitud y lo desconocido nos invade de temor.
  4. “Nada teme el hombre más que ser tocado por lo desconocido” la existencia humana no puede evitar las inquietantes presencias que adopta la finitud, el hombre encuentra un refugio, un “escondite” un lugar en donde puede aferrarse, somos seres necesitados de un consuelo, no podemos sobrevivir si no es cuidándonos aunque sea de forma frágil, de los peligros y trampas que nos brinda el vivir.
  5. Que la vida consiste esencialmente en encontrar “vías de escape” del mundo, huir del espacio y del tiempo, la historia y del cuerpo”. El gnosticismo combate el dolor de la existencia proponiendo una renuncia al cuerpo y las relaciones con los demás. El conocimiento ofrecerá salvación por la vía de la interioridad.
  6. El autor dice que la vida de cada ser humano es “ambigua”. Al llegar al mundo encontramos felicidad, dolor, alegría y tristeza, en cualquier caso nunca podrá darse plenamente lo cósmico sin amenaza del caos, y lo gnóstico creé poder superar la ambigüedad, pero el autor afirma que esta supuesta “superación” supone la disolución de lo humano.
  7. El autor nos manifiesta la ambigüedad como algo que los seres finitos no podemos anular sin destruir algo constitutivo de la humanidad, por eso nuestra calidad de vida está en función de la forma que adopte cada caso.
  8. No hay humanidad porque haya bondad, moral o justicia, sino al contrario; porque siempre estas están, aparece el mal, la injusticia, la inmoralidad, entre otras… “No somos humanos porque seamos una buena persona, sino porque nunca lo somos completamente”        
  9. Porque existe una naturaleza (buena o mala). No somos ni buenos ni malos por naturaleza; lo que somos por (naturaleza) es seres culturales, que llegamos a un mundo ambivalente, un mundo que se está haciendo y que nunca está completamente terminado. Nuestra vida tiene posibilidades, pero no absolutas.
  10. Existimos ¨en dependencia¨: “desde”, “entre” “para”, “a partir de”, “frente a”, “en relación de”… No es lo categórico ni lo absoluto, lo claro y lo distinto, la coherencia y la fortaleza, lo que caracteriza fundamentalmente el modo de ser humano, sino lo circunstancial y lo preposicional, lo relativo y lo dativo.
  11. Porque venir al mundo no es otra cosa que llegar a una gramática y sin este conocimiento no habría posibilidad de supervivencia, la gramática permite la guía para relacionarse con los demás y con el mundo, soluciona los problemas primarios, ofrece respuestas establecidas, previsibles y repetitivas, nuestro ser el que está en un constante desarrollo pero nunca dejará de estar del todo hecho es un ser gramáticamente heredero de esta.
  12. Significa que, nos guste o no, heredamos una gramática en la que no se está de “cuerpo presente”. Debido a nuestra ineludible finitud tenemos que configurar lazos, aunque sea para después romperlos, con aquellos que nos han precedido y con los que nos acompañan en el presente, Hay pasado en el presente y, por lo tanto, este no puede existir al margen del pasado.
  13. La gramática es el puente siempre frágil tenido entre la situación presente y la situación heredera, entre el momento actual, por un lado, y las presencias del pasado que perviven a menudo en forma de ausencias, por otro.
  14. Porque siempre está (más o menos) abierta.
  15. Significa administrar un aprendizaje, en cada situación tomamos partido a favor o en contra de la herencia, en cada situación la ponemos en juego, basta con detenerse y darse cuenta de esta inacabable puesta en cuestión de lo heredado. La vida se podría definir, si tal cosa fuese posible, como una especie de tensión entre la situación heredada y nuestro actual modo de administrarla, entre pasado, presente y futuro.
  16. Significa un ser anhelante, en busca de… y por lo mismo, carentes, ausentes, en-falta de. Esta es, sin duda alguna, una de las causas de nuestra condición doliente. El hombre nunca dejará de desear, “soñar”, nunca estará satisfecho y aunque lo logre por un tiempo volverá a sentir necesidad y desear. Seguramente se podría argumentar que para liberarnos del sufrimiento lo mejor sería dejar de desear, exorcizar el deseo, pero es imposible.
  17. No, nacemos con un impulso hacia lo otro, hacia una alteridad todavía sin fin, sin concretar, venimos al mundo y comenzamos a soñar, no queremos quedarnos atados “no se tiene lo que se quiere”-Bloch. El deseo es un esfuerzo por trascender la gramática que hemos heredado.

“SOMOS SERES FINITOS CON DESEOS INFINITOS”

  1. Traduce un ser deseante, no podemos llegar a ser “yo-mismo” de modo definitivo, no poseemos algo propio sin que se encuentre roto por la inquietud, no alcanzamos algo nuevo que logre calmar y saciar el deseo.
  2. No sufrimos solamente porque sepamos que nuestra vida es finita y todos los males e interrogantes que trae esto… también sufrimos porque no controlamos nuestras vidas, porque no podemos evitar los afectos y las pasiones, deseamos algo que no sabemos que es pero tampoco podremos saciar ese deseo.
  3. Es un ser que busca, es alguien que se pregunta, que se cuestiona así mismo, a los demás y al mundo. Y si somos ineludiblemente quaerentes es porque el deseo abre una fractura entre lo que hemos heredado y lo que anhelamos.
  4. No es posible desearlo todo, pero no porque exista alguna ley natural; moral o jurídica, sino porque un deseo absoluto es invivible para los seres finitos, los humanos no soportamos el exceso de deseo ya que el deseo provoca sufrimiento porque abre una fractura entre la herencia y el anhelo, entre el mundo y la vida.
  5. Porque sabemos que, por una parte, no podemos dejar de desear, pero también somos conscientes de que si no controlamos nuestros deseos el dolor será excesivo.
  6. El origen expresa un punto de partida metafísico, no hay nada antes de él, este no posee historia ni pasado. Los inicios, en cambio, no son metafísicos sino antropológicos, en todo inicio hay un pasado, hay una historia que le precede, en otras palabras el inicio ya está en un tiempo, mientras el verdadero origen es el que da origen al tiempo.
  7. Debido a la propia finitud humana, una finitud que, en la recepción, siempre selecciona, interpreta, responde a lo heredado. Nadie es ni puede ser plenamente fiel a su pasado, a su tradición, a su mundo.
  8. La herencia recibida no puede aludir el cambio. La transformación no niega la novedad, al contrario, se alimenta de ella. Es imposible recibir la herencia del pasado sin, a su vez, transformar y reubicarla en el presente, porque siempre que hay transmisión hay cambio, hay recontextualización y resituación.
  9. También lo concibe como espacio y como tiempo, como herencia y como deseo, como tradición y como innovación, como tradición y como muerte. Para una ética de la compasión, “ser corpóreo” no significa que todo sea “cuerpo” sino que lo que se halla “más allá del cuerpo” solo puede conocerse, concebirse y comprenderse desde el cuerpo.
  10. Una filosofía metafísica siempre coincide en un aspecto: “hay algo en el mundo, en la vida, en los seres humanos, de orden substancial y, por lo tanto, eterno, inmóvil e inmutable, algo, por tanto que trasciende al cuerpo y que es independiente de él. El principio de la inmanencia es la base constitutiva de una ética de la compasión; este principio no sostiene, como podría pensarse, que todo es inmediatamente, o que no hay trascendencia, sino que lo que está más allá del espacio y del tiempo, en lo “trascendente” solo puede aprehenderse en el espacio y el tiempo, en lo “lo inmanente.
  11. Cada humano es espacio y tiempo, es el resultado de la tensión espacio-temporal entre el pasado, el presente y el futuro. Significa esto que no somos plenamente presentes, también somos ausentes, para los demás y para nosotros mismos.
  12. La contingencia se comprende como lo que nos sucede sin querer, lo que puede pasar, es una experiencia fundamental que todos los hombres y mujeres vivimos en un momento u otro de nuestras vidas. Y, sin duda, también es la contingencia una de las fuentes del sufrimiento humano.
  13.  Hasta ahora no se ha establecido diferencias entre acontecimiento y suceso, pero, el acontecimiento, a diferencia del suceso, provoca una ruptura, una brecha radical, insoldable. Cada uno de nosotros tiene un cierto proyecto vital, cuando el acontecimiento abre una brecha radical en e espacio y en el tiempo. Después ya nada vuelve a ser como antes. De acontecimientos como el amor, el nacimiento y la muerte, su aparición repentina, siempre dejará una marca, una huella, una cicatriz, una herida incurable.
  14. Para ilustrar que todo acontecimiento provoca una crisis de lenguaje. Y demostrarnos con toda claridad la dificultad de comprensión del acontecimiento, porque a menudo este aparece como algo inaudito, como la expresión de un  sentido imposible de clasificar y de ordenar.
  15. Las máscaras proporcionan alivio necesario para sobrellevar el dolor de la experiencia de la contingencia, el alivio frente a la experiencia de lo indomable, frente a todo aquello imposible de resolver técnicamente. Mito, metafísica y tecnología son los tres grandes procesos de enmascaramiento que ha conocido la cultura occidental, y los 3 ofrecen un punto de apoyo firme y seguro, no sometido a los avatares del tiempo y del devenir.
  16. Porque la ética no tiene nada que ver con un código deontológico, con unos marcos normativos o con valores absolutos, porque la ética no es la moral.

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